¿Qué necesita un equipo de fútbol: una figura pública o un proyecto a largo plazo? Fue la primera pregunta que me hice al momento de pensar en el siguiente tema para este espacio.
Sin lugar a duda este ha sido un año muy complicado para el deporte rey a nivel nacional e internacional. Me imagino haciendo una lista de las cosas que marcaron al deporte en el 2015 y lo primero que se me viene a la cabeza es corrupción, equipos impagos, hinchas matándose unos a otros, adulteración de edad, y otras tantas cosas más. Obviamente dentro de esa lista hay un par de cositas positivas como el inicio de una nueva etapa de Eliminatorias, la Copa América el Mundial Sub 17 y los Panamericanos.
Mirando el panorama, así de manera superficial las cosas, no es momento como para desear estar al frente de uno de esos clubes de fútbol, poniendo en riesgo el capital humano y económico, mientras debes resolver una avalancha de actividades pendientes de periodos anteriores. Sin embargo, existen personas que están totalmente convencidas que son capaces de resolver muchos de estos problemas antes mencionados y proponer ideas innovadoras.
En estos meses en los que un par de clubes entran en época de elecciones para elegir una nueva directiva. Algunos candidatos presentan en sus discursos que la capacidad de gestión y la experiencia en manejo empresarial son la opción para sanear la crisis; mientras otros a través de sus virtudes personales, carisma y propuestas innovadoras aseguran tener la solución para merecer ocupar el cargo de directivos por su atracción con la gente y los hinchas.
De todas maneras todo es válido siempre y cuando el beneficio sea para el club al que representarán y sobre todo para el fútbol ecuatoriano, porque sabemos bien los beneficios y el poder que ofrece manejar un equipo de fútbol, lo que termina desubicando y distorsionando el objetivo principal, que es el trabajo por un equipo y lo convierten en un objetivo personal y hasta familiar.
En ese sentido, les planteo a los hinchas la interrogante con la que inicie esta columna. ¿Qué necesita un equipo de fútbol: una figura pública o un proyecto a largo plazo?








