Desde aquel 1 de enero de 1905, los pasillos de Independiente de Avellaneda se han encontrado atestados de logros prestigiosos y gestas heroicas, perpetrados por algunos de los más brillantes jugadores que han pisado la grama de las canchas argentinas. Caudal permanente e imprescindible para la Selección Nacional, el ‘riñón del diablo’ a visto nacer, desarrollarse y explotar a una multitud de cracks que han dejado su huella característica de paladar negro y fina estampa en el fútbol internacional.
El mejor jugador de la historia del ‘Rey de Copas’, el ícono mayor, es y siempre será el ‘Bocha’, Ricardo Enrique Bochini. 19 años en Independiente (toda su carrera) le valieron al clásico número ’10’, un halo de amor inviolable hacia la institución. Esta identificación mantuvo viva la llama del romance con la hinchada ‘roja’ a través de todas sus coronaciones, en las que siempre fue figura excluyente.
Cerebro, habilidad, viveza criolla, liderazgo, sobriedad, presencia impecable en situaciones límites, asistencias geométricamente impresionantes y, si era necesario, gol. Bochini tenía todo, y por eso fue el capitán del barco rojo, el equipo más ganador en la historia del fútbol sudamericano, consiguiendo 5 Libertadores, 2 Intercontinentales, 3 Interamericanas y 4 Campeonatos locales.
La joya más grande de Bochini fue el gol de cucharita que marcó en la final de la Copa Intercontinental a la Juventus en el estadio de Turín, tras una pared memorable con otra de las grandes figuras del ‘Diablo’, Ricardo Daniel Bertoni.








